Alanís desconocido
Sus leyendas h3>
Cada ciudad, villa y rincón de España conserva una historia propia y un conjunto de leyendas que forman parte de su identidad. Algunas han perdurado con gran fama y otras apenas sobreviven en la memoria popular. La historia recoge los acontecimientos reales que han marcado el paso del tiempo: guerras, luchas antiguas y modernas, la fundación de pueblos, la construcción de templos y monumentos, así como las distintas expresiones artísticas surgidas a lo largo de los siglos.
Sin embargo, cuando el tiempo borra parte de esos recuerdos, nace la leyenda. A partir de hechos reales, la imaginación del pueblo y la tradición religiosa transforman los sucesos en relatos llenos de misterio, admiración y fantasía. Las leyendas representan el alma de un pueblo, su sensibilidad y su manera de interpretar el pasado. En ellas se mezclan emoción, creencias y memoria colectiva, convirtiéndose en un legado entrañable que mantiene viva la esencia de épocas antiguas y, en ocasiones, gloriosas.
Leyenda de la virgen de las Angustias
No existen documentos escritos que permitan fijar con exactitud el origen del patrocinio de la Virgen de las Angustias sobre la villa de Alanís. La tradición popular, transmitida de generación en generación, es la principal fuente que mantiene viva esta devoción profundamente arraigada en el pueblo. Tampoco ha sido posible determinar con precisión la fecha en la que ocurrieron los acontecimientos que dieron lugar a esta advocación mariana, ya que ni los testimonios históricos ni el estilo arquitectónico de la capilla permiten establecer una cronología concreta.
Según la leyenda, el episodio tuvo lugar en el paraje conocido como “Matamoros”, escenario de un enfrentamiento entre tropas cristianas y musulmanas durante los tiempos de la Reconquista. En medio de la contienda, un capitán cristiano, viéndose en grave peligro durante un combate singular contra el adalid moro, imploró la protección de la Virgen de las Angustias. La tradición relata que, gracias a su intercesión, logró vencer a su adversario y alcanzar la victoria. En agradecimiento por el favor recibido, mandó levantar una capilla en honor de la Virgen, convirtiéndose desde entonces en símbolo de protección y amparo para los habitantes de Alanís, que la proclamaron Patrona de la localidad.
Más allá del relato legendario, la devoción a la Virgen de las Angustias ha formado parte esencial de la identidad religiosa y cultural del pueblo durante siglos, siendo una referencia espiritual para generaciones de alanisenses. Su culto ha perdurado en el tiempo acompañado de celebraciones, promesas y manifestaciones populares que aún hoy mantienen viva esta tradición.
Antes de consolidarse el patronazgo de la Virgen de las Angustias, el protector espiritual de Alanís fue San Juan Bautista. La huella de aquella antigua devoción ha llegado hasta nuestros días a través de las celebraciones que se realizaban en la antigua ermita de San Juan, conocidas popularmente como “la Velá de San Juan”, una festividad muy arraigada en la memoria colectiva del municipio.
Para conocer más sobre la historia, cultos y tradiciones de esta devoción mariana puede consultarse la página oficial de la Hermandad de las Angustias: Hermandad de las Angustias de Alanís
Leyenda del encanto de las Pilitas
Fuente de Pilitas: por el camino que conduce al camposanto, en su margen izquierdo, se encuentra la Fuente de las Pilitas, de gran valor etnográfico local y fuente de inspiración de la leyenda-mito del “Encanto de las Pilitas”. Es una antigua fuente árabe en ladrillo, acompañada de su correspondiente alberca del mismo origen y estilo, que aún hoy sigue cumpliendo su primordial función de riego de las huertas cercanas y abrevadero de ganado.
Leyenda del encanto de las Pilitas.
Era el 24 de junio de un año incierto, día de San Juan, Patrón de Alanís. El sol del ocaso doraba las cumbres de las montañas que circundan a este pueblo. En le ermita de San Juan situada al lado del catillo, había fiesta grande, donde aquella tarde se había dado cita la mayoría de los habitantes de Alanís.
A la sazón moraba en Alanís, diferentes familias musulmanes que habían recibido las aguas del bautismo, pero que continuaban practicando los ritos de su religión. Entre estos musulmanes había una joven morisca llamada Ascia. Era de una belleza singular. Mantenía relaciones secretas con un doncel hijo del alcaide del castillo, el cual, enamorado de la bella sarracena quería librarla del harén. Aquel día de fiesta aprovechando el tumulto, había concertado una entrevista con Ana María, que este era el nombre tomado por la sarracena, en la fuente de Las Pilitas, lugar inmediato al castillo para revelar ella al cristiano que su padre había decidido casarla con un árabe como es uso y costumbre de esta religión.
El escenario de la cita es misterioso, pintoresco y bello, y propio para la expansión del idilio y allí contó al cristiano sus temores.
El padre de la morisca que había recibido confidencia de aquella entrevista, dió aviso al futuro marido de su hija, que se llamaba Alí el africano y éste corrió lleno de ira al lugar de la cita y mientras enlazados se juraban sus amores eternos, el feroz moro clavó su alfange a traición en la espalda del joven cristiano, dejándole sin vida. Ascia enloquecida por la escena y por el furor del sarraceno, corrió despavorida gritando y el eco de sus gritos y su visión desaparecieron por las alturas de la alameda, como un girón fugaz de luna. El morisco se ensañó con el cuerpo inerte del confiado cristiano y cuando intentó buscar a la bella Ascia Halema, ésta había desaparecido del entorno. Avisados, los parientes y amigos buscaron inútilmente entre la arboleda y en las profundidades del arroyo. Todo fue inútil, la bella Ascia había desaparecido para siempre.
En años sucesivos, siempre que era llegado el día 24 de junio, a las doce de la noche, los curiosos que al regresar de la fiesta llegaban a la fuente de Las Pilitas, hallaban sentada al borde de la misma a la visión bella de Ana María y al querer acercarse a la misma, la visión desaparecía lo mismo que en la noche del drama.
Asi es el relato y la tradición oral transmitida al devenir de los años, con toda su poesía y con todo su misterio. Es un episodio amoroso más entre estas dos religiones que a pesar de tener muchos puntos de contactos, son opuestas por la diferencia de las religiones.
Esta leyenda se encontraba en la actualidad muy fragmentada y casi desaparecida. La tradición ha quedado como una leyenda local con el nombre de "El encanto de las Pilitas".


